miércoles, 7 de octubre de 2015

LA IMPUNIDAD DE LOS CORRUPTOS

LOS MALES DE LA PATRIA

La sociedad asiste entre atónita y abochornada al espectáculo casi diario de un nuevo caso tras otro de corrupción y de cómo se forran o se han forrado a costa de las clases mas desfavorecidas, tantos sinvergüenzas que se sienten impunes y, se aprovechan de su cargo para cometer sus tropelías, sus estafas, sus engaños y latrocinios. 

El caso Rato es ahora su máximo exponente, que se agrava si observamos su impunidad, cuando aún no ha pisado la cárcel, ante delitos tan graves como la quiebra de Bankia y el rescate que estamos pagando los ciudadanos, las tarjetas Black, la estafa de las preferentes, las cuentas en paraísos fiscales, etc. etc.
 El ciudadano de a pie se siente impotente ante estos desmanes cometidos por la casta, ante la lentitud de la justicia y la impunidad con la que salen indemnes, y aumenta hasta tal punto la indignación y su "mala hostia" que en algunos círculos privados ya se ha mentado a "Robespierre", porque el nivel de corrupción esta siendo intolerable, máxime cuando tiene relación con lo público y lo político.

Dicha corrupción es más profunda de lo que quisiéramos y estaríamos dispuestos a aceptar como un mal menor y, nos indignamos con sobrada razón ante una situación que abochorna no solo a España sino a toda Europa y que amenaza con dinamitar una débil democracia que lucha por ser mas transparente para lograr la regeneración que demanda la sociedad, y que gracias a los esfuerzos de los equipos de investigación (una labor encomiable de la Guardia Civil) están logrando poner al descubierto los teje manejes de las cloacas del poder y a los que en ellas se mueven. Urge en España una regeneración política y de políticos, el ciudadano y la sociedad lo necesita, por honestidad, por integridad moral y por decencia. Tenemos la oportunidad en esta elecciones de realizar el cambio. Esperemos que no la caguemos otra vez.

Porque es de una inicua injusticia que un humilde ciudadano, que sufre penurias, cuando intenta apropiarse de algún producto de primera necesidad para alimentar a sus hijos, sea inmediatamente juzgado e ingrese en prisión, mientras que el que probadamente ha robado millones de euros, ha evadido, ha defraudado y estafado, ha engañado, siga disfrutando placenteramente de su vida, con la prepotencia del que se siente intocable, gracias a su poder político o económico.

Los españoles tenemos la obligación y el deber moral de cambiar las cosas, y podemos hacerlo. Demostremos nuestra integridad moral, nuestra decencia y nuestro sentido común. Utilicemos las urnas, nuestro voto decide, si queremos seguir como estamos, o queremos regenerar la política y los políticos y acabar con una situación triste, bochornosa y lamentable.

       

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