jueves, 3 de diciembre de 2015

EL SILENCIO, COMO CÓMPLICE

YO SEGUIRÉ ESCRIBIENDO COMO MEDIO DE PROTESTA, SIEMPRE QUE ME ENCUENTRE ANTE INJUSTICIAS, ABUSOS Y ATROPELLOS.

Mientras existan injusticias en el mundo, mientras exista parte de la población que sufre pobreza y penurias, mientras una élite privilegiada acapara el 80% de la riqueza mundial, generando esas deshonestas bolsas de riqueza, frente a una gran masa de pobreza,  mientras exista la pobreza extrema, causa de la hambruna y muerte infantil, mientras existan los abusos, los atropellos, las corruptelas, la inmoralidad de la administración pública, mientras el pueblo sufra recortes y pobreza energética, mientras el neoliberalismo permita al empresario hacer contratos basura, con salarios de miseria, en una clara muestra de explotación, yo, pese a quien le pese, y con todas las consecuencias, seguiré hablando, porque creo que es un deber moral y ciudadano, en un claro sentimiento de fraternidad y solidaridad, con los que mas sufren las penurias, la pobreza y exclusión social, en una sociedad que se llama civilizada, pero que vive en un habitab, donde impera la ley de la selva Lo contrario es hacerse cómplices de hechos que son contrarios a moral, derecho y justicia.
El silencio es lo que debe asustarnos, y no la palabra y la protesta social, porque cuando dejemos de hablar, cuando dejemos de protestar, habremos vuelto a la época  medieval, donde el status social era el de: Reyes y vasallos, nobles y plebeyos, señores y siervos, amos y esclavos, en un claro retroceso a la época  de las cavernas.

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