lunes, 4 de enero de 2016

REYES MAGOS: LA GRAN ESTAFA

LA MENTIRA MAS  CRUEL Y COSTOSA  DE LA NAVIDAD

Acabo de oír el informe anual sobre la pobreza en España en el que se confirma que casi 2 millones de niños pasan hambre y penurias en España y no dejo de indignarme al recordar la celebración de esta estúpida festividad, basada en una abismal tomadura de pelo y en la mas grande de las mentiras cristianas, eso sí, patrocinada por los grandes almacenes que hacen su agosto a costa de la inocencia de los niños y el endeudamiento para millones de familias que las pasan putas para llegar a fin de mes.¿Que estupor deben sentir esos millones de niños a los que se les exhorta machaconamente con un comportamiento ejemplar, porque los "reyes magos" los están viendo y que no ven cumplidos  sus sueños, cuando observan que el rico vecinito de al lado que es un cabrón, malicioso, egoísta y mal criado, tiene todo lo que desea? ¿Hasta cuando esta cruel burla a la inocencia de los niños? ¿No habrá ningún gobernante decente y valiente que acabe con todos los falsos ritos de la secta cristiana, que sigue acumulando riquezas a costa de la manipulación de los mas ignorantes y fanáticos de la sociedad? Que ganitas de que acaben estos ritos ancestrales, por lo menos tardaremos 1 año en volver a sufrir el mismo engaño religioso de la falsa Navidad. 
Porque si aceptamos el criterio de que el fin no justifica los medios, tratar de justificar la “mentira” de Los Reyes Magos en defensa del mantenimiento de una ilusión, me hace dudar de la bondad de la mentira.
Se acerca el día de Reyes, ese día que en ningún evangelio se cita, ni sus nombres, ni su número y que cierta tradición popular agregó varios siglos después de que naciera Jesús el Nazareno, profeta, y hombre mortal que en el Concilio de Nicea elevaron sutilmente a la categoría de Cristo. Lo que si es cierto, es que esa ilusión, que trasciende la inocencia de los niños, es una de las mayores mentiras de la religión cristiana y que hoy día se ha transformado en la fiesta de mercadotecnia,  aprovechada por  tiendas y grandes almacenes, que vacían los bolsillos de millones de familias, obligadas a  dar cumplido deseo a los sueños de los niños, en un juego interesado del capitalismo decadente, que no deja de ser un acto inmoral,  indecente , y una estafa a su inocencia. Mientras permanezca esta festividad, la fantasía debe prevalecer, pero no deja de ser inmoral cuando es a costa de la inocencia infantil y el endeudamiento de millones de familias que no llegan a fin de mes. Es un despropósito y un absurdo mantener  fiestas de este tipo.

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