martes, 15 de marzo de 2016

CUANDO HABLAR SE CONVIERTE EN UN DEBER

EL MUNDO HA PROGRESADO CON LA PROTESTA Y LA INCONFORMIDAD.

Las penalidades que el ser humano ha sufrido a lo largo de la historia no se debe a las malas personas, sino a aquellas que pudiendo evitarlo, permiten la maldad. Cuando una persona sabe que a su alrededor se cometen abusos, atropellos e injusticias y se calla, se hace cómplice de las mismas, y elude el deber moral, el deber ciudadano y solidario de hacer todo lo posible por evitar el daño o el mal, ejerciendo ese deber dentro de sus posibilidades. Lo contrario sería encubrir, consentir y dar por buenas, las malas acciones. El mundo estaría en la edad de las cavernas si hubiese callado ante los abusos, atropellos e injusticias. En nuestro mundo, sobran los momentos en los que hablar es un deber, si tienes un mínimo sentido de la justicia, de la generosidad y de la voluntad de hacer un mundo mas solidario, y mas justo, porque tu que hoy vives bien, puede ser que un día, necesites de esa solidaridad y esa justicia.

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