jueves, 17 de marzo de 2016

EL FRAUDE EN LA EXPLOTACIÓN DE LOS BECARIOS


BECARIOS EN PRACTICAS, VICTIMAS DE LOS EXPLOTADORES
El rol de formación y trabajo del estudiante en prácticas, saturado de teoría pero sediento de experiencia, les conduce a aceptar ofertas que no dejan de ser una explotación laboral inserta en una mala regulación contractual, con el agravante por parte de la empresa contratante, de un fraude fiscal, a tenor de los últimos informes sobre  becarios sin remunerar, ya que en si, constituye una estafa a las arcas del estado, desde el momento en que se contrata en prácticas, con contratos que se prorrogan hasta los seis meses, para después rescindirlo y que el empresario vuelva a contratar a otro. Esto señores es un abuso, un fraude y una desvergüenza y debiera estar catalogado como delito contra la hacienda pública. Con horarios ilegales, depositando responsabilidades que no les competen, sin derecho a vacaciones y en algún caso (con mucha suerte) con aportaciones de "400" euros, esta es la única forma de que los jóvenes puedan adquirir experiencia hoy día para acceder a un puesto de trabajo digno. Desde una perspectiva adversa, resulta injusto que un estudiante tras invertir tiempo y dinero en su formación y que, trabajando en una empresa, si bien en calidad de becario o estudiante de prácticas lleve a su cargo tareas que le responsabilicen de manera comparable a un trabajador sabiéndose que no dispone de sus mismos derechos y prestaciones. Un grito de injusticia pone de manifiesto que aquel estudiante de prácticas pro-activo y entregado se encuentra en inferioridad de condiciones con respecto a un trabajador contratado; si ese becario ya resulta activamente útil para el modelo de negocio de una empresa y, en términos de rol, es equiparable a un trabajador del común no sería de extrañar que la administración del Estado considerase que se está cometiendo un fraude fiscal omitiéndose las obligaciones de cotización, una explotación laboral, y un claro abuso de poder, donde la empresa toma ventaja de la inexperiencia del estudiante y se aprovecha de su talento sin recompensarle de manera debida. En sí, la cuestión de las prácticas es algo injusto para los estudiantes, pues supone el hecho de que las empresas puedan acceder a una mano de obra barata, cuando no gratuita, e incluso donde los estudiantes tengan que pagar para trabajar. Pero como en el capitalismo todo es posible cuando se habla de aumentar los beneficios empresariales, lejos de estar satisfechos con su explotación, las empresas pretenden que a partir de ahora ni si quiera exista algo tan elemental como es el cotizar a la Seguridad Social por un estudiante en prácticas. Es decir, acabar con cualquier tipo de relación laboral ante unas condiciones que objetivamente, si son laborales. Es hora de una nueva regulación sobre esta materia, porque es de justicia. La resignación no puede ser una opción, y por eso desde aquí lo denuncio.

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