lunes, 21 de marzo de 2016

ESPAÑA MIA, ESPAÑA NUESTRA

CADA DÍA ME CONVENZO MAS  DE QUE VIVO EN UN PAÍS DE IGNORANTES, IRRESPONSABLES, INCONSCIENTES, SINVERGÜENZAS, PARÁSITOS, PICAROS Y MANGANTES.

Un país que lejos de castigar al tirano, al explotador, al mangante, al que abusa y atropella, persigue y castiga a los que luchan por la libertad y la democracia, a los que defienden las políticas sociales, a los que luchan por un mundo mas humano, mas solidario y mas justo. Un país que prefiere votar la indecencia, defendiendo el lodazal de la corrupción, permitiendo que alcaldes sigan gobernando el municipio a sabiendas de que le están utilizando el dinero público a su conveniencia, un país donde los corruptos campan a sus anchas, seguros de su impunidad y de la protección de los poderes públicos y privados. Un país  donde se estima mas al que vive de los otros, que al que trabaja noche y día, al que roba y esta fuera de la ley, que al que ayuda a la justicia y no duda en sancionar, el país barroco del revuelto, del odio, de la envidia y la ojeriza, de la inquina, del acoso y el abuso, donde la franqueza es grosería y la buena fe candidez, un país donde ha vuelto el derecho de pernada, si en algo estimas tu jornal y tu soldada,  un país donde los fiscales se ponen de parte del corrupto y expulsan a los jueces que les juzgan, un país donde la democracia solo es un remedo del estado capitalista, donde la libertad de mercado se ha convertido en un neoliberalismo avasallador, donde el poder del dinero, corrompe, especula, vende, trafica, envilece, explota y establece la política social que a su soberbia le apetece, donde se  arrincona la virtud y  la inteligencia y se premia el vicio, la fuerza bruta y la malicia, donde anida la corrupción y la inmoralidad pública. Sí, ha vuelto la España de la tortilla y la pandereta, la España de la picaresca, la España del señorito, del político corrupto, la España del trinque y el fraude, de políticos intrigantes, mercaderes sin escrúpulos y sin vergüenza, la España de la fantasía y de la mentira, la España triste y barroca donde se enseñorean la pobreza y la riqueza, los señores y los siervos, las diferencias sociales, los odios y antagonismos viscerales, la España donde da igual ser pícaro que honrado, inmoral que virtuoso, ignorante que sabio, fiel o traidor, generoso que estafador, trabajador o ladrón. Y fruncimos el entrecejo con semblante airado al pensar en los males, miserias y pecados de nuestra querida España.

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