martes, 7 de junio de 2016

VUELVE EL CIRCO POLITICO

MIENTRAS ESPAÑA SIGUE SUMIDA EN UNA PROFUNDA CRISIS 

 Asistimos incrédulos a una precampaña que no deja de ser (por parte de los políticos) un acto de prepotencia y chulería, en un obsceno alarde de intereses partidistas, enmascarados con la demagogia de los falsos programas de "prometer, prometer, hasta meter...". Mientras, estamos sin gobierno (y lo que nos ronda) y España sigue sumida en una profunda crisis que ya dura 8 años y que están pagando los mas débiles de la sociedad. España, asolada por el paro, la corrupción, el empleo precario y mal pagado, los recortes en Sanidad y educación, la impunidad de los corruptos, la obscena opulencia de los saqueadores de las arcas públicas, las abismales diferencias económicas y sociales, con una reforma laboral que ha convertido al nuevo trabajador en un paria sin derechos, donde un 54% de nuestros jóvenes siguen desempleados y muchos de nuestros licenciados deben emigrar para insertarse al mundo laboral, con 12 millones de personas en el umbral de la pobreza y donde mas de 750.000 niños sufren hambruna. Y mientras, nuestros políticos sumidos en el circo , el fraude, la impostura y la comedia entre debate y debate, imposibilitando un gobierno de cambio y progreso. La indignación y el malestar de los ciudadanos queda patente, asqueados por tanta comedia, y con un desencanto evidente al observar que el espíritu del 15M, la ilusión que este movimiento generó, se ha transformado en  decepción, sin que nadie llegue a un acuerdo para erradicar la pobreza, la corrupción y la desigualdad, que no hacen mas que crecer en España, nuestra querida España, que ha dejado de ser soberana para caer en manos del poder económico que representa la oligarquía económica del país y  la que impone la Troika Europea. Mientras, Sánchez, nadando entre dos aguas, pensando en hacer gobierno con Podemos, si es la segunda fuerza mas votada o abstenerse  para facilitar un gobierno de PP y Ciudadanos si Podemos le da el sorpaso y le adelanta. Con su ambigüedad solo ha conseguido el rechazo de la mayoría y también el desprecio.

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