viernes, 16 de septiembre de 2016

UN PAÍS ENFANGADO

ME DUELE ESPAÑA
Cada mañana despertamos con u nuevo escándalo de corrupción. El pestilente contenedor de la corrupción, nos arroja la dosis diaria de basura y si nos levantamos con un poco de claridad y vislumbrando algo de limpieza y regeneración, por la noche estamos de nuevo hasta el cuello de podredumbre, esperando un nuevo amanecer, que nos trae una cruda realidad, y es que seguimos viviendo en un país, que es ya, una pestilente ciénaga. 
La marea negra de la inmundicia fluye sin cesar, a pesar de los renovados y estériles esfuerzos del Partido Popular, por tapar las grietas, esconderlas, o encubrirlas, recurriendo a la ruin estrategia del tu mas, de que todo es falso, de que es una conspiración contra el PP, incluso utilizan campañas para hacer creer a los ciudadanos que todo es una ilusión óptica. Se afana el presidente y toda su cuadrilla en negar lo evidente que ofenden la inteligencia de quien se precie como ser racional, y acuden prestos a esos presuntos periodistas que se creen en la obligación de defender al patrón sembrando dudas, pero una vez tras otra la prensa libre se carga de evidencias.
Mientras una población castigada, hundida, arruinada y desmoralizada, que en muchos casos tiene que comer de los contenedores y de los comedores sociales, para poder sobrevivir, unos sinvergüenzas, la elite económico-política del país, se dirige a los mejores restaurantes, tiene las mejores viviendas con sus coches de marca y su insultante riqueza, justificándose con buenas charlotadas estériles en el parlamento, que si tuvieran un poco de vergüenza y dignidad no se creerían ni ellos mismos.

 Y contemplamos atónitos como los mismos enfangados en la ciénaga hablan de regeneración, haber si cuela y poder seguir captando los votos de los incautos y panolis, al tiempo que siguen apareciendo nuevos casos, que dejan en evidencia cualquier duda razonable, y muchos de ellos, gérmenes de corrupción mas detestable se presentan como impolutos salvadores, como adalides de la limpieza política. Lo malo es que la simpleza de muchos ciudadanos les lleva a creerlos. Lo que esta claro es que la pestilencia de la corrupción amenaza con reventar las cloacas, inunda todo el estamento político, embargando nuestras esperanzas de un futuro mejor, atenazando nuestros esfuerzos de regeneración y lo que es peor corrompiendo e infectando al Estado entero.

Si la impunidad continúa, la desvergüenza marcará para siempre este trozo de Europa, como un país de chorizos, ladrones, mangantes y corruptos y si aquellos que deben preservar la dignidad del país se lavan las manos, la indignación de los ciudadanos tarde o temprano tendrá que calzarse las botas, coger las palas y limpiar tanta mierda, porque no sería de recibo que gente honrada, decente y trabajadora, conniviera con la inmoralidad publica, con la indecencia y la corrupción, permitiendo que aquellos que han hecho de España su cortijo durante 70 años, sigan con su despotismo, arbitrariedad y elusión de culpas.¿Como puede soportar un país esta sobrecarga de corrupción, impunidad y delincuencia de guante blanco, que se convierte en una infamia, contra la decencia y honradez de los ciudadanos? 
Lo cierto es que mas allá incluso de unas nuevas elecciones, e incluso por encima de las urnas y votos que validen a determinados políticos y políticas, algo muy grave sucede, cuando mucha gente de bien o de mal, gente que vive o malvive este país corrompido hasta la médula, siga creyendo de forma absurda a un partido anegado de corrupción hasta el cuello y que ya le falta oxigeno para respirar, que han transformado la democracia, en una farsa y en chiste que no tiene ninguna gracia. 
Yo siento miedo, asco y vergüenza de este país enfangado, pero llega hasta limites insoportables con esos ciudadanos que están contentos y satisfechos  con la inmundicia que les rodea, inmunizados con  la bastarda corrupción y podredumbre en que está sumido este reino de España en bancarrota ética y moral, un país donde el bar es el mejor analgésico y donde los ricos y muy ricos disparan sus ganancias a golpe de chantaje, amenaza y coacción. Pobre España.

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