viernes, 24 de febrero de 2017

CUANDO LA JUSTICIA NO ES IGUAL PARA TODOS, EL ESTADO DE DERECHO ES UNA FARSA

CUANDO NO HAY ESPERANZA DE QUE SE IMPARTA JUSTICIA, LA LEY PIERDE EL RESPETO QUE SE MERECE, GENERANDO ANARQUÍA Y CAOS.
El que se muestra indiferente ante la injusticia, se hace cómplice de ella. Hay cierta justicia que utilizada por los poderosos se convierte en una forma de legitimar los abusos, atropellos y la subyugación del pueblo humilde. Desde el momento en que la Justicia puede comprarse y venderse, deja de ser universal y ya no es Justicia. Hoy mas que nunca, ésta, vive momentos de desasosiego y estupor, ante lo que los ciudadanos perciben: una Justicia para los poderosos y otra para el pueblo llano. Traigo hoy las palabras de Émile Zola cuando dice: "Denuncio ante la conciencia de la gente decente, la presión que ciertos poderes privados y públicos ejercen sobre la Justicia de nuestro país, porque son actitudes indignas y abominables que deshonran a una nación libre".
Si un Estado fracasa en conciliar la Justicia y la Libertad, fracasa en todo.  En un sistema donde el que ama la Justicia y odia la iniquidad es perseguido, amenazado, expulsado de su gremio y sufre vejación, mejor cambiar el sistema y a quien lo sostiene, porque habrá muerto la esperanza de la gente honesta, de la gente integra, de los justos. Pobre el país donde  la corrupción tiene tanto poder que doblega a la Justicia, porque mas pronto o mas tarde los pueblos a los que no se hace justicia, se la toman por si mismos. Y entonces llega el caos.

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