domingo, 26 de febrero de 2017

LA ANARQUÍA DE LA OLIGARQUÍA

ESPAÑA NO ES UN PAÍS PARA GENTE HUMILDE, NI PARA GENTE, HONESTA, NI PARA TRABAJADORES HONRADOS.

En un país donde los fiscales son perseguidos por investigar la corrupción, donde los jueces son inhabilitados o expulsados de la carrera judicial por enjuiciar e imputar a los corruptos, donde estos, se sienten impunes ante una justicia que siempre les es favorable, en un  país que los fiscales hacen de abogados defensores, en un país en el que el partido del gobierno esta imputado por la corrupción de sus tesoreros, por la financiación ilegal por la destrucción de discos duros, en un país donde los políticos incursos en casos de corrupción son defendidos por sus jefes políticos, en un país donde se deja libres a los corruptos, saqueadores de las arcas públicas y ladrones de traje y corbata y se encarcela al pobre que roba una gallina o un biberón o una caja de galletas para aplacar su hambre, no es un país para gente pobre y humilde, donde el trabajo honrado, la honradez y la decencia ya no se valoran, no es un país para gente de bien y gente honesta.
 En un país que se rescata a los bancos cuyos gestores han saqueado y que estando ya en quiebra sigan cobrando sueldos de escándalo y pensiones millonarias, es un país que ha llegado a tal grado de indecencia que lo mejor es salir corriendo, mientras la banda de Alí Baba, sea puesta a buen recaudo entre rejas y haber devuelto a las arcas públicas todo lo robado y defraudado. 
Que un presidente haya defendido a capa y espada a unos correligionarios y que después han sido imputados y algunos encarcelados, como menos, debiera, por dignidad y decencia, haber supuesto su dimisión inmediata, algo que en cualquier otro país hubiese supuesto su cese automático.
En un país donde los ladrones de guante blanco se sienten apoyados y respaldados por su partido y su gobierno, es un país donde la esperanza de cambio y regeneración han muerto y solo cabe la resignación y el sometimiento a las reglas del mas fuerte, las reglas del poder económico y el político subyugado a este. 
Delincuentes como Rato, Barcenas, Blesa, Urdangarin, Los Pujol, que a pesar de ser condenados a penas de cárcel por sus latrocinios, sigan en libertad disfrutando de la vida y riéndose del común de los mortales que las están pasando putas para llegar a fin de mes, es una burla y un escarnio a todos los ciudadanos de bien.  Sí, con pena y tristeza podemos decir que España ya no es un país para gente honrada, ni para trabajadores honestos.

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