miércoles, 26 de abril de 2017

DE ESCÁNDALO, EN ESCÁNDALO

EL PODER JUDICIAL DEBE SER INDEPENDIENTE Y ALEJADO DE FILIACIÓN POLÍTICA ALGUNA, PARA QUE ESTÉ LIBRE DE SOSPECHA, AL MARGEN DE CUALQUIER IDEOLOGÍA PARTIDISTA, YA QUE ES EL GARANTE DE EVITAR LOS ABUSOS, ATROPELLOS, INJUSTICIAS Y DESMANES VENGAN DE DONDE VENGAN. 
Es totalmente inadmisible que los partidos políticos elijan a  aquellos Jueces que luego han de juzgarlos. Las injerencias del Fiscal General, como del Fiscal Anticorrupción (Moix), así como el Ministro de Justicia (Catalá), en las causas que se siguen por casos de corrupción a diversos cargos políticos del PP, es tan autocrático, que los ciudadanos sentimos que no estamos en una democracia sino en una dictadura, la dictadura de un poder económico que se ha transformado en una mafia, cuyos tentáculos ya han invadido tanto al poder Ejecutivo como al Judicial. Que el Fiscal Anticorrupción, intente desestimar un registro y aparte de la trama "Lezo" al fiscal encargado de investigar a Ignacio González, rebasa la gota que colma el vaso. El escándalo es de tal magnitud que los ciudadanos asisten incrédulos a lo que con toda evidencia es un abuso de poder y una extralimitación que se aleja de los cauces democráticos. Y es que la Justicia mientras siga en manos de los partidos políticos, nunca podrá funcionar con imparcialidad. El Fiscal del Estado, así como el Fiscal Anticorrupción, no pueden depender del Gobierno de turno, sino que deben estar al servicio del Estado, del pueblo. Cuando un acusado de corrupción, comente como se ha comentado "tranquilo, que este es de los nuestros" se esta tergiversando el estado de derecho y generando un penosa visión de los ciudadanos, ya que transmite claramente que la Justicia no es igual para todos. Es de tal envergadura lo que está ocurriendo que bastará una sola chispa, para que salte todo por los aires, porque la situación se esta volviendo insoportable.

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