miércoles, 9 de agosto de 2017

LA CONTRARREVOLUCIÓN DEL PP

Resulta sorprendente, cuando no de un cinismo hiriente la declaración de Andrea Levy, diciendo que el PP es revolucionario. No Sra. Levy, el PP no es revolucionario, el PP es la "Contra Revolución" y le diré porque. Revolucionario es aquel Gobierno que lucha y defiende los derechos y libertades de los trabajadores; revolucionario es aquel Gobierno cuyas políticas van en beneficio de los ciudadanos, en beneficio de su poder adquisitivo, de sus pensiones, de sus prestaciones sociales y el que mantiene el estado del bienestar. Ustedes y el PP lo que han generado, es una política de apoyo a las élites económicas, han permitido los desmanes de la Banca, la indecente corrupción y la impunidad de los corruptos, el rescate de las autopistas que todos los españoles estamos pagando, han privatizado los servicios públicos, desmantelado el estado del bienestar y eliminando los servicios y prestaciones sociales. Y su revolucionaria, drástica y brutal reforma laboral privo de derechos a los trabajadores que se han convertido en parias con salarios de miseria, contratos basura y precariedad, donde casi 8 millones de trabajadores no llegan a fin de mes, ni pueden mantener una familia con la mierda de salarios que el patrón les paga. Su política laboral Sr.a Levy ha generado que cada mes surgan 35 nuevos millonarios y se incremente el nº de pobres en 100.000. Somos el país con el SMI mas bajo de Europa y el que tiene las pensiones mas bajas, exceptuando Portugal. Sra. Levy ustedes no son revolucionarios, ustedes son la "Contrarrevolución"
Tenemos dos cosas claras. La política revolucionaria es proclive a políticas sociales, mientras que las del PP siempre han estado marcadas por políticas restrictivas de los derechos de los trabajadores y recorte de las prestaciones sociales, tales como: abaratar el despido, congelar las pensiones mínimas, reducir gastos sociales, eliminar subsidios, y endurecer las condiciones para acceder a las prestaciones contributivas: paro y subsidios.

 Pues bien, si quieren ser revolucionarios, ahí va mi receta: Garanticen las pensiones (subiendo las mínimas y reduciendo paulatinamente las máximas), intervengan en los abusos de la banca, nacionalizando si es preciso, aumenten los impuestos a los que mas tienen, y reducirlos a las clases mas humildes, garanticen los derechos de los trabajadores y los puestos de trabajo (que les   permita pensar en un futuro estable y de progreso), mantengan la edad de jubilación y solo alargarla voluntariamente en determinados puestos, potencien el estado del bienestar y los servicios públicos. Solo entonces podrán llamarse revolucionarios.

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