viernes, 16 de marzo de 2018

LA ESCANDALOSA FINANCIACIÓN DE LA IGLESIA

La separación de la Iglesia y el Estado y la financiación de la institución religiosa es un debate abierto que no parece tener fin. Vaya de entrada que yo respeto los sentimientos  religiosos de todos los ciudadanos. Dicho esto, España es un país aconfesional, eso significa que se reconoce la total libertad de culto y que no queda establecida ninguna religión oficial. ¿Porque entonces se beneficia a la Iglesia, dejándola exenta de pagar impuestos (IBI) y asignándole una cantidad considerable, además de la recibida por la casilla de la Renta? La Iglesia católica recibe anualmente 11.110 millones de las arcas del Estado (véase: financiación de la Iglesia ) de los que 600 millones son destinados a sufragar gastos diversos entre los que se encuentran el mantenimiento de edificios religiosos (catedrales, Iglesias, monasterios, abadías, conventos, etc), 4.200 destinados a sufragar la enseñanza concertada y los profesores de religión, 50 millones para capellanes del ejercito, 300 millones a eventos religiosos (semana santa y otros), o sea un verdadero despropósito cuando no un escándalo.  Pienso que lo más lógico es que aquellos creyentes que quieran tener una Iglesia, deben contribuir a su mantenimiento de sus propios bolsillos. ¿Porque tengo que pagar yo con mis impuestos a una Institución, una religión, si soy ateo?. Para una plena realización de los principios de laicidad, neutralidad y separación Iglesia-Estado, sería preciso que los modelos de financiación de las confesiones religiosas descansaran sobre el esfuerzo de los fieles y no de los Estados. Personalmente estoy en contra de estas subvenciones, ya que en un país aconfesional y laico, el estado no debe estar vinculado con la iglesia y mucho menos en el aspecto económico, ya que es un fraude a todos los que no creemos ni en religiones, ni en iglesias ni en Dioses. ¿Saben ustedes la cantidad de emergencias sociales que se podían solucionar con esos 11.110 millones que se lleva la iglesia? Para llorar.


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