domingo, 11 de marzo de 2018

SI, A LA EUTANASIA

Legalizar la eutanasia es un deber moral y un acto de piedad
La obsesión que muestra la derecha ideológica en nuestro país por calificar públicamente de asesinatos a la eutanasia y el suicidio asistido,  no parecen responder a otra cosa que a una premeditada intención de ofuscar, obstaculizar y, finalmente, impedir el debate racional y sosegado sobre la eutanasia y el derecho ciudadano a una vida y una muerte dignas. Gracias a la ciencia, conocemos hoy innumerables formas de combatir el dolor tanto físico como psíquico y, gracias a las terapias de sedación paliativa se han creado nuevas formas para limitar la agonía de los que padecen enfermedades crónicas e incurables. ¿Pero que pasa cuando los que sufren estas enfermedades incurables, las cursan con insufribles tormentos, sin calidad alguna de vida y soportando la angustia de ver sufrir a los que te rodean? Que pasa cuando  el dolor no tiene ningún remedio y no hay esperanza de vida? Entonces es cuando la terapia terminal, debe sustituir a la terapia compasiva, porque así lo marca el buen juicio, la piedad, la compasión y la misericordia. Prolongar innecesariamente el dolor y la vida en esas condiciones yo lo considero una crueldad, y una falta de piedad. Se impone la ética, dicen los moralistas, los médicos no pueden traicionar su juramento de Hipócrates y la IGLESIA se opone rotundamente, porque? ¿Porque mantener un espíritu en un cuerpo moribundo y con atroces dolores? ¿Porque mantener un cuerpo sedado si no tiene esperanza alguna de recuperación ni mejoría? Todos tenemos el derecho a tener una muerte dulce, sin el suplicio físico que supone el prolongar la vida en esas condiciones, amparándose en motivos éticos, religiosos o morales. Yo he podido ver en mi padre el dolor y el sufrimiento, sabiendo que aguantar ese dolor no serviría para nada. Y os digo que nadie tiene porque aguantar el dolor brutal de un ser querido, conociendo y sabiendo que existe la terapia que termine el sufrimiento. Es que tú, aunque seas médico, sacerdote o político dejarías que le prolongaran la vida a tu padre entre terribles aullidos, cuando no tiene ninguna solución?. Y se impone que lo que no queremos para nuestro padre, no lo queremos para nadie en las mismas circunstancias. Porque no es de recibo el soportar esos dolores irremediables que ni curan, ni alargan la vida, ni nos llevan al cielo. Hoy mas que nunca se impone el criterio de aplicar la terapia terminal e indolora. una terapia compasiva  donde la moral, la piedad y la humanidad este por encima de convencionalismos trasnochados, de leyes obsoletas, de imposiciones eclesiásticas o absolutistas. Hoy mas que nunca se impone debatir sobre la EUTANASIA y  LEGALIZARLA. Por ética profesional, pero sobre todo humana, si esa agonía se puede evitar, hay que evitarla.

Desde aquí digo:  SI A LA EUTANASIA

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