viernes, 18 de mayo de 2018

Y LLEGÓ EL DESENCANTO

         Quien vive como piensa, termina pensando, como vive. El código ético de Podemos ha quedado en entredicho, dejando descolgados a muchos de sus militantes. Parece que, como en todos los políticos, esa máxima, termina siendo el legado ideológico de quien llega a la política con ideas revolucionarias y termina amoldándose a la mentalidad de la acomodada burguesía, donde como siempre por desgracia la política es un medio de vida donde enriquecerse y situarse en la poltrona. Pasó con Felipe González, pasó con Zapatero y ahora ha pasado con Pablo Iglesias, quien aún no habiendo conseguido llegar a la Moncloa, aspira a vivir como un burgués acaudalado, adquiriendo un chalecito en la sierra por la friolera de 600.000 euros. El que representaba la esperanza de los desheredados de la tierra, la ha cagado de nuevo. Que chasco, y que desencanto.

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