domingo, 27 de mayo de 2018

EL PODER SIEMPRE CORROMPE

 El mundo esta lleno de buenos estadistas, justos y honestos, a quienes una democracia rehén del poder económico, hace que se degraden y pierdan su integridad y conciencia, convirtiéndolos en políticos, cuya ambición de poder, riqueza y  poltrona, los aleja de la realidad del pueblo y del espíritu de servicio al mismo, cayendo en  muchas ocasiones, en las garras de la corrupción. Descubrimos no sin tristeza, que nuestros políticos dejan de ser buenos estadistas, cuando en vez de pensar en las próximas generaciones, piensan en como ganar las próximas elecciones. Triste legado, que arrastra desde la lejana historia, nuestra mísera condición humana, que convierte la sociedad en una selva, cuya única ley la marca el poder del dinero.

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