miércoles, 1 de agosto de 2018

VUELVE LA VENA CAINITA

UN PUEBLO QUE NO APRENDE DE SUS ERRORES Y TRAGEDIAS

"Hoy nos despertamos con un nuevo sobresalto. La vena cainita se asoma de nuevo a España y un escalofrío recorre la médula de millones de españoles ante la alusión velada de un grupo de militares en la reserva (181) de alta graduación, que denuncian la perversa pretensión de la izquierda de exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos, afirmando que no toleraran que la figura de Francisco Franco siga siendo vejada y vilipendiada, mediante la campaña política que está llevando a cabo la izquierda roja y masónica, cuya pretensión es exhumar los restos del Caudillo, de forma traicionera, sin respeto a su memoria, con alevosía y nocturnidad. El manifiesto alaba las virtudes castrenses del dictador Franco, catalogándolo como el libertador de la patria de las hordas rojas y asesinas. Por si fuera poco, la Fundación Francisco Franco recoge firmas para apoyar un nuevo Alzamiento Nacional, para mas gloria y honra del Caudillo. Sinceramente, de no haberlo leído, yo no daría crédito. Que en pleno siglo XXI sigan manifestándose con estas ínfulas ciertas ideologías, con el fanatismo y la vehemencia bélica de enfrentamiento, rencor y odio entre hermanos, es escalofriante y un indicio de que los españoles no maduramos y nuestra evolución y pensamiento ha quedado estancado, en aquel que exhibían los hombres de las cavernas: fuerza bruta, violencia y un bajísimo nivel de inteligencia, como diría Unamuno. Por desgracia, esto solo pasa en España, "esa España" que da mas valor a la espada, que al libro, a la violencia que al pensamiento, a la fuerza bruta, que a la razón, esa España que nos ha llevado a sangrientas y tristísimas guerras entre hermanos y, que como una maldición, siempre tropieza en la misma piedra. Que país, que paisaje, que hartazgo de paisanaje.

LA AMENAZA QUE SE CIERNE

"Mientras muchos disfrutamos alegremente de nuestras vacaciones y despilfarramos sin pensar en el mañana, un peligro se cierne sobre nuestro futuro económico y social. España es un país endeudado hasta la médula. Al día de hoy su deuda alcanza el 105% del PIB, deuda que paga comprando mas deuda. El BCE (Banco Central Europeo) es la entidad que presta el dinero a los bancos españoles con un interés del 0,0%, y estos a su vez lo prestan al Estado a un interés que nunca baja del 2%. Es decir que el dinero público que los estados miembros aportan al fondo europeo es prestado a los bancos y estos cobran intereses por el propio dinero del Estado. Kafkiano. Al margen de esto, España tiene un déficit anual de 37.000 millones (reacauda mensualmente 3.400 millones, pero gasta 6.500), con lo que debe recurrir a la compra de deuda de los bancos españoles. ¿Pero que ocurrirá, si como viene advirtiendo Bruselas, el BCE, deja de prestar dinero a los bancos a principio del año 2019, no solo a los españoles, sino a todos los europeos? Pues que no habría dinero para pensiones, ni para sanidad, ni para educación, ni para servicios sociales, porque España estaría en bancarrota, es decir en quiebra técnica. Eso supondría que se vería obligada a pedir el rescate con lo que eso supondría, perdida de poder adquisitivo, bajada brutal de pensiones y salarios públicos, empeoramiento de la educación y la sanidad, deterioro total del estado del bienestar y.. pero no quiero seguir, no vayan a acusarme de tremendista. España tiene una difícil encrucijada por delante, pues la próxima tanda masiva de jubilados del baby boom aumentara en 3 millones el nº de jubilados mientras que los trabajadores que cotizan de verdad disminuye de forma alarmante, al ser sustituidos por empleos precarios y mal pagados, lo que aumentará el déficit de la seguridad social. Si no se corrige la política fiscal y los salarios no son mas altos, la economía crecerá para la élite de siempre, mientras el Estado se debilitará. Amigos, yo confío en que el Gobierno tendrá un plan B, por si ocurre esta contingencia, pero por si las moscas, vayamos ahorrando y pidiendo que aunque estamos por debajo del umbral de bienestar de la mayoría de los países europeos, como dice el otro "virgencita, que me quede como estoy".