miércoles, 12 de septiembre de 2018

LA INDECENCIA DE UN POLÍTICO

Una muestra de lo ruin y miserable que puede ser la política y lo bajo que pueden caer los políticos la hemos visto hoy en el Congreso de los Diputados en la sesión de control al gobierno, por parte de Albert  Rivera de Ciudadanos perdiendo el decoro parlamentario, al hacer una pregunta fuera de contexto al Presidente del Gobierno, insinuando que la tesis de Pedro Sánchez ofrecía muchas sombras de duda, sin prueba alguna amparándose en que la publicación que se tiene de la misma es solo una referencia en la plataforma Teseo, que hoy por cierto ya todos los periodistas han podido consultar y ojear. Y sin embargo no hizo mención alguna al marrón que tiene Pablo Casado del PP, con la obtención de su master. Atacando a su oponente en el ámbito personal, ha demostrado ser un político, sin ética, sin decencia y sin vergüenza, capaz de llegar a caer en la ruindad y la vileza por lograr sus fines.. La podredumbre de las cloacas por las que transitan ciertos políticos, no les da derecho alguno para enlodar a todas las personas y por ende al parlamento, insultando con su grosería, la inteligencia de los españoles. El miserable gesto de Albert Rivera le retrata como un persona mediocre, ambiciosa, soberbia, extremista, broncas, mal educado, charlatán, irrespetuoso y mal encarado. Rivera ha perdido las formas, la ética y los buenos modales que debe tener un parlamentario, desde el momento en que ha visto que sus ambiciones han quedado relegadas a un cuarto puesto en la carrera por llegar a la Moncloa y juega a la desesperada, alejándose de la ética, manchando su formación, a las instituciones y a si mismo. Pena.

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