martes, 27 de noviembre de 2018

DESAHUCIOS, UNA VERDADERA TRAGEDIA

El suicidio de una mujer cuando iban a desahuciarle es algo que clama al cielo, una tragedia que solo puede suceder en sistemas neoliberales de capitalismo salvaje y explotación indecente, donde los bancos y el capital marcan la política económica y social de un país, por encima de gobiernos débiles y títeres. Cada día 172 familias pierden su vivienda, en una tragedia que se vive en primera persona, en la mayoría de los casos por no poder pagar el alquiler que se han disparado por los  fondos buitre y en otros casos por no poder hacer frente a la hipoteca que habían contratado. Especuladores sin escrúpulos han hecho que el pago del alquiler sea insostenible para decenas de miles de familias, sin que el Gobierno tome medidas para paliar una situación tan triste para aquellas familias que pierden su vivienda sin opción de habitabilidad alternativa. Desde que empezó la crisis, 642.000 familias han sido desahuciadas, lo que representa un auténtico drama social, que a pesar de haber encendido las alarmas de expertos, políticos y activistas de lo que puede ser una nueva burbuja, las instituciones siguen sin darle solución alguna a pesar de las asociaciones o plataformas de afectados por la hipoteca. Este drama está suponiendo un riesgo para la cohesión social y el modelo económico que puede afectar al normal funcionamiento de una sociedad organizada que haga viable la convivencia pacífica, el progreso, su bienestar y su futuro mas inmediato. Seguimos teniendo una legislación hipotecaria y una ley de alquileres, que sigue beneficiando a banqueros y propietarios, ante aquellos que se encuentran ante la imposibilidad de seguir pagando sus letras. Cada desahucio ya es un drama personal y por desgracia sigue afectando a decenas de miles de ciudadanos, sin que el legislador cambie las condiciones y permita que tanto hipotecas como alquileres, estén supeditados a las necesidades de habitabilidad de las familias, es decir que nadie se que en la calle por no poder pagar la hipoteca o el alquiler, por causas ajenas a su voluntad, como situaciones de paro, o subidas de alquileres desproporcionados por las empresas de fondos buitre. Que bancos que han sido rescatados con dinero público  que además tienen decenas de miles de pisos vacíos, desahucian a una familia, es algo que un gobierno decente no debiera permitir. Esto no puede continuar, porque además de una tragedia para tantos millares de familias, es una vergüenza para nuestra sociedad. Las soluciones globales a esta tragedia solo puede venir de Gobiernos fuertes, pero honestos, justos y que su espíritu sea el resolver los problemas de los ciudadanos, no sus ambiciones y poltronas. La protección y el bienestar de los ciudadanos en todos los ámbitos es un deber y una responsabilidad de los gobiernos de turno y si no lo hacen que dejen paso a otros más justos, honestos  y serviciales.

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