domingo, 18 de noviembre de 2018

EL ESPERPENTO NACIONAL

España ha sido uno de los países más desiguales a lo largo de la historia y cuando ha habido avances sociales para disminuir esas diferencias, siempre han saltado esa oligarquía, que de forma violenta o solapada da un giro de timón y ha acabado con las esperanzas e ilusiones de los más humildes y pobres de la sociedad, pisoteando derechos y libertades y sumiendo en la pobreza a millones de personas. Hoy España va camino de ser el país más desigual de toda la UE. Así vemos absurdos y paradojas como el de la vivienda; un país que desahucia diariamente a más de 160 familias y donde más de 3 millones carecen de un hogar resulta que tenemos un parque de más de 4 millones de viviendas vacías. Un país donde a medida que suben los sueldos de los ejecutivos bajan los de los trabajadores. Un país donde cada año surgen 4.000 nuevos millonarios a la vez que se incrementan en 2 millones el número de pobres. Un país donde la patronal sigue por cuarto año consecutivo incrementando sus beneficios mientras la clase trabajadora siguen perdiendo poder adquisitivo. Un país donde nuestros universitarios pasan 5 años de su vida sacrificándose y endeudando a la familia, para que una vez obtenida la licenciatura, solo encuentren el vacío más absoluto, sin posibilidades de integrarse en el mundo laboral con un trabajo digno y un salario decente. Un país donde los ladrones de traje, corbata y guante blanco, son tenidos por señores y gozan de impunidad, mientras que el que roba para comer es encarcelado de forma inmediata. Un país donde está desapareciendo la clase media, para convertirlo en un país de tan solo dos clases, la de la gente inmensamente rica y la de la gran mayoría de gente pobre. Un país que presume de pertenecer a la Unión Europea, pero que no disfruta de los bienes y comodidades del resto de los países que la integran, y así somos el penúltimo en poder adquisitivo, en SMI y en pensiones. Un país que crece, pero en servicios y dependemos del turismo y del petróleo para no hundirnos en la miseria. Un país que invierte en formar a sus universitarios, para que luego su única opción de trabajo sea emigrar al extranjero. El único país que en vez de avanzar y prosperar, retrocede y así volvemos a los tiempos en los que solo los niños ricos de papa pueden costearse una carrera. Un país que dan ganas de reírse si no fuera que es para llorar. Esperpento de país.

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