martes, 6 de noviembre de 2018

EL SUPREMO SE HUNDE EN EL DESCRÉDITO

La polémica resolución, ya definitiva del Supremo sobre las hipotecas, rectificando una sentencia en firme (vete a saber debido a que presiones, aunque todo el mundo ya lo sospecha), ha dejado en entredicho la credibilidad de unos jueces que han dictaminado a favor de la Banca y en contra de los ciudadanos. Nunca estuvo tan baja la confianza en la Justicia, en un momento en que los Tribunales europeos nos están dando palos por todos los lados. La indignación ciudadana está disparada ante lo que se creé que es una concesión de la Justicia  al poder  financiero del país, y en concreto a esa Banca que ya fue rescatada una vez y cuyos desmanes estamos pagando todos los ciudadanos. Con este gesto, el Supremo ha dejado claro que no es el derecho ni la Justicia lo que prevalece en nuestra sociedad, sino el poder económico, que ningunea la democracia, y los derechos que ampara nuestra Constitución. Con esta resolución la democracia ha quedado seriamente dañada, subvirtiendo el orden de valores y principios que la rigen y donde el poder soberano ya no reside en el pueblo, sino en el poder económico, especialmente en la Banca, que a modo de chupopteros extraen los ahorros de de las economías más débiles, a las que siempre han expoliado y vampirizado. Lo que sí está claro es con esta sentencia se desprecian y perjudican los intereses y derechos de la mayoría de los españoles, que como siempre tienen que resignarse y asumir el fallo "por cojones". Hoy mismo se difunde la noticia de que se ha pedido prisión para un ciudadano que ha robado un bocadillo para saciar su hambre, lo que evidencia como siempre una justicia para pobres y otra para ricos, porque si robas para comer eres un vulgar ladrón, pero si robas un millón eres un señor.
Pero que no olviden: "cuando la Justicia no ofrece esperanza, la Ley pierde todo el respeto."

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