viernes, 7 de diciembre de 2018

A VUELTAS CON LA CONSTITUCIÓN, OTRA VEZ

Ayer a todos los políticos se les lleno la boca con la palabra Constitución, hasta el Rey Felipe hizo un amago de hacernos creer que hoy teníamos una Constitución gracias a su padre el emérito Rey Juan Carlos. Pero en definitiva ¿Que es la Constitución? Se supone que es nuestra Carta Magna sobre la que pivotan todas las demás leyes, que marca un ordenamiento jurídico y democrático, que garantiza derechos y libertades, ninguna de las cuales puede apartarse del espíritu de la Constitución. ¿Pero esto es así? Ni mucho menos, la evidencia diaria nos muestra que no. Hoy día la Constitución es un producto edulcorado, que utilizan a su antojo los gobiernos de turno dependiendo si son de derechas o de izquierdas. Todos sabemos que nuestra democracia, no es real ni representativa, y que se ha transformado en un instrumento en  el que los poderosos legitiman sus abusos y atropellos convirtiéndola en una farsa, desde el momento en que los poderes políticos están supeditados al poder de la Oligarquía económico financiera y eclesiástica de este país, mas si el gobierno es de derechas. Y así el espíritu de la Constitución, de forma solapada, estos oligarcas se lo pasan por el forro. La Constitución habla sobre la independencia del poder Judicial, y creo que los últimos escándalos al respecto nos muestran claramente que no se cumple. Nos hablan del derecho a la vivienda, cuando cientos de familias se quedan sin casa desahuciadas por los bancos a los que se ha rescatado con dinero público. Nos habla la Constitución del derecho al trabajo, a un salario digno y a un trato humano y solidario con los trabajadores. Creo que no hacen falta comentarios al respecto. Nos habla sobre el reparto equitativo de la riqueza y el pago de impuestos en relación con ingresos y beneficios y hoy el grueso de los impuestos proceden de las nóminas de millones de trabajadores, autónomos y pequeñas y medianas empresas, mientras que los oligopolios y a las grandes empresas se siguen beneficiando. Aparte de todo esto que no deja de tener gran importancia, la Constitución debe estar sujeta a revisión cuando su articulado ha quedado desfasado en relación con los tiempos actuales y así adecuarla a las exigencias y tiempos que marca nuestra sociedad, mejorando todos aquellos conceptos que mejoren la vida de los ciudadanos y su concepción del mundo actual. Lo que no se puede hacer como pretenden algunos partidos, es revisar la Constitución para mejorar prebendas y privilegios de cierta élite económica o aristocrática...porque la convertiremos en un sucedáneo y un documento descafeinado, que no representaría el sentir del conjunto de los españoles. 

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