jueves, 24 de enero de 2019

NEOLIBERALISMO QUE ARRASA Y DESTRUYE

Un neoliberalismo brutal de capitalismo salvaje esta creando en todo el mundo las mayores  desigualdades sociales y económicas, hecho que tienen especial relevancia en España donde los populismos radicales de extrema derecha con su odio e intolerancia están provocando una contrarrevolución que por desgracia avanza cada día.  Se da la paradoja que los líderes autocráticos rara vez resuelven los problemas de los que hablan para justificar su ascenso al poder, pero sí crean su propio legado de abusos y que hacen retroceder a la sociedad, en los avances sociales y los derechos y libertades conquistados. Lo mas triste es que en la posición global, los líderes de los países libres y democráticos se inhiben ante posturas que revierten e involucionan el sistema que defiende y protege los derechos humanos y como comparsas autócratas hacen sus cálculos racionales entre el coste y el beneficio, ninguneando los derechos y libertades y el bienestar social de los todos los ciudadanos. Está claro que la crisis se ha llevado por delante 10 años de avances socIales y económicos, por eso es necesario recuperar estos años perdidos con políticas progresistas y sociales  que disminuyan las escandalosas diferencias entres clases pudientes y clases humildes. La economía no es un fin para un fin elitista, sino que debe estar al servicios de las personas, mejorando su vida. Las tremendas desigualdades están creando un germen de revolución, porque cuando la política deja el poder a la economía y da la espalda al pueblo humilde, suele terminar en enfrentamientos sociales y  en guerra. La prueba la tenemos en las dos últimas guerras mundiales y en consecuencia da lugar a ciertos populismos que no deben caber en un estado moderno democrático y de pleno derecho. Defender unas políticas neoliberales y dar la espalda a políticas sociales de izquierda como  pretende la derecha española es herir de muerte a la democracia y poner en peligro la paz social. Debe haber  cierta armonía entre ese mundo proteccionista y ese mundo neoliberal que se muestra hostil contra los que no pertenecen a esa élite. No caminar por este sendero es construir otro donde las diferencias nos pueden llevar al abismo. Yo a veces siento vergüenza de amigos que me comentan que subir el SMI a 900 euros es una barbaridad, o que la subida de las pensiones es un disparate, por que me demuestran que viven de un populismo que va contra cualquier principio de solidaridad y humanidad, e incluso contra sus propias conciencias. O cambiamos la mentalidad y estamos con las políticas de progreso o caminamos hacia el enfrentamiento y el caos.

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