domingo, 2 de junio de 2019

EL RETO DEMOGRÁFICO Y LA CRISIS QUE SE AVECINA

Un país que envejece se empobrece, y no solo demográficamente sino en calidad de vida y bienestar social, y España está envejeciendo de forma alarmante. A medida que continué el envejecimiento de la población y la falta de nacimientos se vaya agravando, más difícil tendrá la Seguridad Social de soportar el incremento de gasto que ello supone. 
 El incremento en la esperanza de vida y la falta de subvención a las familias para promocionar nuevos nacimientos hará que en 20 años España sea el país mas envejecido del mundo y en el que menos niños nazcan. La consecuencia final es que dentro de 20 años, en España habrá menos de dos personas de entre 20 y 64 años por cada habitante que supere los 65 años; la esperanza de vida al superar esa edad será de 23 años, esto es, que los que cumplan 65 años en ese momento vivirán de media hasta los 88 años, lo que supondrá un incremento de la población envejecida, que requerirá nuevas políticas para su viabilidad económica y social.
El envejecimiento de la población y la disminución de trabajo estable y bien remunerado afectará al consumo, la inversión financiera, el crecimiento económico y la creación de empleo. ¿Esto que significa? Que ya no solo los pequeños pueblos del mundo rural sufrirán el deterioro y abandono sino el país entero que se verá abocado a una reestructuración social, fiscal y económica si quiere sobrevivir y mantener el estado de bienestar, y las pensiones del futuro. No sería tan grave, si no estuviésemos condicionados por el pago e incremento de la deuda, la sostenibilidad del déficit, la escasa recaudación tributaria, que disminuye a medida que los empleos no están bien retribuidos y se beneficia a los oligopolios a la hora de pagar impuestos, lo que contribuirá a disparar la inflación. Un gravísimo problema que todavía estamos a tiempo de evitar si si cambian las políticas sociales, económicas y fiscales.
España tiene buenos economistas y ya están avisando de que o se corrige el rumbo cambiando el sistema fiscal o nos veremos abocados a un problema de una gravedad extrema y consecuencias imprevisibles. Si ahora el porcentaje de habitantes que superan los 60 años de edad está en un 36%, en el año 2040 estará en el 55% con un 87% de ellos sin empleo cobrando subsidios o jubilados, lo que hará inviable el sistema de pensiones a través de la Seguridad social, lo que obligará a los gobiernos de turno a proveerla de diferentes partidas de los presupuestos. Esto implica que deberá cambiar la política fiscal y  aumentar dichas partidas a través de impuestos a especiales, ya sea a la banca, a las grandes fortunas o empresas, o verse abocados a reducir los servicios públicos, las pensiones y el estado del bienestar  de forma drástica, lo que convertirá a la sociedad en un estadio de castas,  los súper ricos y los pobres de solemnidad, retrotrayéndose de nuevo al status medieval con derechos de pernada: nobles y siervos, señores y siervos, patronos y parias , amos y esclavos, señoritos y criadas.

¿Serán capaces los gobiernos de evitar este retroceso social, tan bestial y cavernícola? Pintan bastos, pongámonos las pilas, por si acaso. Ahorro y planes de pensiones. No hay otra, más vale prevenir.

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