viernes, 5 de julio de 2019

TITULADOS UNIVERSITARIOS EN EL MAS COMPLETO VACÍO

ESTUPOR Y DESENCANTO AL FINALIZAR LA CARRERA
Estudiar una carrera no garantiza ya ni un buen sueldo ni tan siquiera trabajar en algo relacionado con aquello que se ha estudiado.  Mas de  un 1.500.000 asalariados con estudios universitarios, el 35,5% de los 4 millones existentes en España, no desempeñan una ocupación acorde con tal formación, sino una inferior. Datos que se suman a recientes informes que aseguran que España era uno de los países donde había menos diferencia salarial entre trabajadores universitarios y los que no habían realizado estudios superiores.
Hace 30 años tener un título universitario era sinónimo de trabajo, hoy día inviertes tiempo y dinero en hacer la carrera y cuando terminas te encuentras de bruces con un panorama laboral desolador, que te envía directamente a engrosar las listas del paro o en el mejor de los casos a desarrollar un trabajo de baja cualificación.
Los últimos informes al respecto indican que un 40% de los universitarios titulados van directos al paro, un 37,7% desempeñan trabajos distintos a los que ha estudiado y tan solo un 23,3% logra trabajar en la especialidad en la que ha preparado en la universidad. De estos afortunados solo un 9,6% trabaja de forma estable en trabajos con contratos fijos, el resto son eventuales y con una precariedad preocupante.
La actual coyuntura económica evidencia la necesidad de activar nuevos foros que permitan pensar el contexto social y cultural de la sociedad, y aportar, desde el entorno universitario, un punto de vista para avanzar y contribuir a reactivar los resortes de la sociedad civil que garanticen o ayuden a la inserción laboral de los universitarios titulados.
Un país no puede permitirse que más del 40% de sus universitarios desempeñen una actividad laboral que requiere una formación muy inferior para la que se han estado preparando, dedicando mucho tiempo de su vida y haciendo sacrificios ya que muchos de ellos son de familias humildes.
Muchos universitarios ya trabajan en puestos donde no se requiere formación universitaria alguna, pero también es cierto que muchos puestos directivos de empresas sobre todo en las tecnológicas e ingenierías el personal que ocupa dichos puestos tienen al 100% estudios universitarios. Ahora bien ¿Cuántos son los afortunados que logran el sueño? Pues apenas un 9,7%.

Esta falta de perspectiva ha hecho que un porcentaje demasiado alto abandone los estudios universitarios y se busque la vida en otros sectores que le garanticen un medio de vida mediante un trabajo estable y un salario decente. La sangría del abandono aumenta a medida que se va asumiendo que ese esfuerzo personal y económico no le lleva a una meta que le garantice un futuro no sólo mejor, sino inmediato.
 Sinceramente creo que es una verdadera tragedia, más aún cuando el impacto mediático de las Universidades bombardean constantemente a los jóvenes permitiéndoles el paraíso si logran graduarse y les animan incluso a hacer masters y doctorados para que sean los líderes del mundo laboral.
 Este engaño, basado solamente en el negocio económico de las Universidades y centros docentes de enseñanza superior debiera estar regulado por ley, para no dar lugar al engaño y ó a una posible estafa, que en muchos casos recae sobre economías muy humildes.

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