sábado, 26 de octubre de 2019

LOS PRIVILEGIOS DE LA IGLESIA

LA IGLESIA NO SE OPUSO A LA EXHUMACIÓN DEL DICTADOR A CAMBIO DE QUE SIGAN TENIENDO LOS PRIVILEGIOS DE LOS QUE LE DOTO EL CONCORDATO. 
 Para los mal pensados, no está en mi ánimo ni alentar a quemar iglesias, ni acabar con los curas, ni nada parecido, tan solo exponer la inconveniencia de un anacronismo que dota a la Iglesia de privilegios especiales en un estado aconfesional, donde existe diversidad de religiones y libertad para practicarlas, sin que ninguna de ellas sea la oficial en el Estado español. 
Desde esta aseveración no se entiende que la Iglesia Católica siga teniendo ayudas por parte del Estado, como la de la declaración de la renta, y la de exención de pagar impuestos (entre ellos el del IBI), en todas sus propiedades, muchas de ellas ajenas al culto. 
Es cierto que el Concordato del 76 con la santa sede regulo las relaciones entre Estado e Iglesia donde se le doto de prebendas, privilegios y exenciones fiscales, pero eran tiempos en los que la derechota rancia de este país descansaba sobre el poder omnímodo de la dictadura franquista, por eso es la hora de revisar el Concordato y dejar a la Iglesia con los mismos derechos y obligaciones que las demás religiones permitidas en el país.
 ¿Porque va a tener privilegios sobre las otras, si España es un país aconfesional y mas del 60% de los españoles no es católico? No se entiende que la religión impuesta por el PP de nuevo en las aulas este impartida por profesores que designan los Obispos y sin embargo sus salarios corran a cargo de los presupuestos del Estado.
 La Iglesia al día de hoy sigue exenta de multitud de impuestos que deberían pagar, y ningún gobierno se atreve a dar el paso para revertir esta situación ¿Porque? 
Pocos son los políticos que se atreven a acabar con una Iglesia clericalizada, que oculta en un armario los estigmas de los abusos de poder y sexuales, se afana en conservar privilegios anacrónicos y sigue sin darse cuenta de que hoy, en pleno siglo XXI, España ha dejado de ser católica y su influencia en la sociedad resulta prácticamente insignificante. Hoy la Iglesia sigue rigiéndose por el Concordato del 76 que le dota de múltiples beneficios fiscales, económicos, jurídicos y sociales. 
 Es hora de cambiarlo, si queremos estar a la altura de las demás democracias europeas, donde la Iglesia esta totalmente separada del Estado sin ninguna vinculación económica, ni jurídica y mucho menos intervensionista en asuntos del Estado, como el aborto, la eutanasia, la imposición de la religión en las aulas o la continencia sexual. 
 El grupúsculo de fanáticos situados en la extrema derecha, como el Opus Dei, los Kikos, los Legionarios de Cristo y otros zumbaos por el estilo, verdaderas sectas que obnubilan el cerebro de los adeptos y les hace fanáticos, rabian al ver que aquel que les dio el máximo poder, hoy esta ninguneado, saliendo del Valle de los Caídos y condenándole al olvido en el cementerio de Mingorrubio, para bien de España y todos los españoles de concordia y paz.

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