jueves, 21 de noviembre de 2019

LA RUINA DE ESPAÑA

UN SENADO COMO FLORERO Y UN CONGRESO DONDE SOBRAN 300 DIPUTADOS
La gigantesca ruina de España, no son las pensiones de nuestros mayores, son los 263.470  políticos  y los 2.578.338 funcionarios, personal improductivo cobrando del Estado. Mas de la mitad de ellos corresponde a las Comunidades Autónomas.
La verdad es que en España ser Senador o Diputado es un chollo. Cobras un buen sueldo y prácticamente no haces nada, porque quien realmente decide en el arco parlamentario son los cabezas de las formaciones políticas, los demás no tienen ni libertad de acción, ni independencia alguna. Se hace lo que dice el jefe y el que se mueve no vuelve a salir en la foto. Entonces ¿Para que queremos tantos Diputados y Senadores?. Creo que en España si se quiere reducir el gasto público debiera comenzarse por aquellas instituciones que son decorativas y poco útiles y de todos aquellos políticos y cargos públicos nombrados a dedo que están chupando de la teta del Estado y que son totalmente prescindibles. El Senado, El Tribunal de Cuentas, el Consejo de Estado y otros tantos organismos públicos cuyos integrantes vampirizan el tesoro público y las arcas del estado, que solo hacen encarecer la deuda y aumentar el déficit, con el consiguiente perjuicio al poder adquisitivo de los ciudadanos.
España es el país de la UE que mas funcionarios y cargos públicos tiene. Hay mas de medio millón de funcionarios con duplicidad de funciones. Tenemos 2.500 parlamentarios elegidos en las urnas y 68.000 concejales locales. Hay cerca de 263.470 puestos de carácter político de los  que mas de 54.000 son cargos públicos y asesores nombrados a dedo, cuyas funciones no están regladas sino que las otorga quien les contrata con sueldos de escándalo. Tenemos 17 gobiernos autonómicos con toda la parafernalia de protocolo gubernamental con sus prebendas, privilegios y mamandurrias. No solo eso, sino que si tienes la cuota de poder suficiente, tienes la posibilidad de mangonear los dineros de las arcas públicas, donde la corrupción anida de forma flagrante.
Si pensamos como un tecnócrata, que es lo que necesita España, se podrían reducir la mitad de los funcionarios y otras tantas instituciones, que parasitan el Estado, son totalmente prescindibles y se contribuiría a aligerar la enorme deuda que tenemos, amen de mejorar el poder adquisitivo de los ciudadanos.
 Solo hace falta un político honesto, integro y decente con vocación de servicio público para que acabe con esta golfería y despropósito, que siempre ha caracterizado a España.

             

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