viernes, 13 de diciembre de 2019

RIQUEZA Y POBREZA EN NAVIDAD

LAS TREMENDAS DESIGUALDADES EN EL MUNDO 
Ya se ha iniciado la temporada navideña, en la que todo nos suena a fiesta, a celebraciones, esplendidas cenas, nocheviejas de encanto, suculentos manjares y opíparos banquetes, y hacemos por no ver esa parte de la población que pasa penurias y necesidades, que no llega a fin de mes y que sufre una pobreza extrema, que no le permitirá siquiera poder calentarse este invierno, y es de una injusticia tremenda que mientras unos naden en la abundancia acumulando riqueza de forma poco honesta, otros sufran miseria. En navidad no nos gusta pensar en la pobreza, porque se supone  que la Navidad es una época de celebración, prosperidad y abundancia. 
Pero no para todos es igual. Millones de personas en el mundo, la mayoría niños en estas fechas padecen miseria y penurias y muchos mueren de hambre. Es el ejercito de los desheredados, de los marginados y excluidos, que nadie quiere ver, porque se revuelve nuestra conciencia , ante tanta desigualdad, ante tanta injusticia y dolor. 
Mientras millares de niños nadan en la abundancia y sus "papas magos" les inundan sus cuartos de regalos en el día de Reyes, otros muchos millares cuando se despierten, no encontrarán nada debajo del árbol, ni siquiera árbol. Mientras esos millones de niños ricos  nadan en la abundancia y se ceban en una glotonería sin límite, los otros los desheredados de la fortuna, no tienen que llevarse a la boca en esa noche en que todos disfrutamos  de los mejores banquetes. Y sí, nos permitimos en estas fechas donar alimentos y juguetes para que se repartan entre los mas pobres de la tierra porque nos remuerde la conciencia, pero pasadas las fiestas volvemos a olvidar que esos niños siguen sufriendo escasez, miseria y pobreza.
 No queremos ver a la pobreza en estas fechas porque representa lo contrario a la riqueza, la prosperidad y la abundancia y somos materialistas hasta la médula. Y nosotros seguimos con ese espíritu navideño que no es el de sentirse solidario, fraternal y compasivo, sino el del consumo compulsivo, compras sin sentido, la mayoría en cosas inútiles, en opíparas cenas, en suculentos banquetes, cenas de empresa, de familia, de amigos, sin pensar que fuera  millones de personas sufren escasez de agua, de alimentos, de vestido, de amor y compasión. 
Estamos tan influenciados por el espíritu consumista de la navidad, que pensamos que el no consumir y celebrar  fiestas y atracarnos de comida es considerado como una falta de imagen, prestigio, de riqueza y de presunción ante los demás, que nos juzgan por como vestimos, lo que consumimos y comemos, sin pararse a pensar que la escasez une mas a la familia y amigos que la abundancia. 
Para mi la Navidad no representa ninguna celebración  religiosa, hace tiempo que prescindí de este cuento, pues todos sabemos que estas fiestas derivan de la saturnales romanas que se celebraban antes de que el Jesús del que habla la Biblia, para mi la Navidad es estar cerca de la familia, unidos en una piña, donde te sientes querido, alegre y feliz.
 Ante estas desigualdades tan escandalosas, no debemos callar, sino mostrar nuestra protesta y poner nuestro granito de arena, librando una batalla contra la pobreza, y reemplazar esa sociedad de opulencia y riqueza, por otra mas equilibrada y coherente, porque la pobreza además de prevenirse, se puede evitar, solo hace falta un mundo mas fraternal, mas solidario, mas justo. 
 Y es que en los momentos actuales que vivimos, con estas escandalosas diferencias económicas y sociales que estamos padeciendo, invitan a una reflexión profunda sobre que clase de sociedad tenemos y que mundo estamos construyendo, y lo peor, que clase de mundo vamos a dejar a nuestros hijos.
Solo si las políticas de Estado se diseñan y se llevan a cabo, proyectándolas en la sociedad, en las familias y las personas, dándoles un cumplimiento legal, se podrán  revertir las desigualdades y la injusticia social.

No hay comentarios:

Publicar un comentario